Todos sabemos identificar muy bien cuando un espacio, una vivienda, una casa… es puro lujo, ¿verdad? A todos nos hacen los ojos chiribitas cuando entramos o vemos un ambiente del estilo de los que hoy os muestro. Pero, exactamente, ¿qué es lo que hace que un espacio sea más o menos lujoso?

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Elementos estructurales de edificios o espacios con cierto sabor señorial. Esto es conservar o introducir piezas como chimeneas, molduras, rosetones… Todo ello, en su justa medida y sin excedernos, nos traslada a un tiempo pasado en el que el lujo se definía a través de estancias de alturas sin fin y grandes dimensiones.

El empleo de materiales nobles y texturas distinguidas es otro de los factores que eleva la sensación lujosa de una atmósfera. Maderas macizas, textiles sedosos y ligeros, piedras naturales como el mármol… Crear o dar forma a espacios con este tipo de materias primas impulsa su sensación de relevancia.

En esta misma dirección apuntan los acabados con reflejos y brillos. Desde antiguo los asociamos con estancias, viviendas o interiores de mucho lujo y muy cuidados. De ahí que los pulidos o el acabado de ciertos materiales sea tan importante si lo que se pretende es potenciar esta sensación deluxe. Ahora bien, no nos excedamos tampoco en este punto porque, a veces, la línea entre algo glamuroso u hortera puede ser muy fina.

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Apertura del espacio interior al exterior y entrada de la luz natural. Estos, para mi, son los dos factores imprescindibles para una vivienda lujosa. Los más importantes. Sin duda me atrevo a decir que no existe un hogar o un espacio catalogado como tal sino cuenta con luz natural a raudales y si no dispone de una buena conexión con su exterior, ya sea con zonas al aire libre o ajardinadas o con amplios ventanales, cristaleras y puertas.

Hasta aquí, las claves a nivel de interiorismo en relación a los espacios de lujo, pero también son determinantes (y mucho) los elementos decorativos. Completar una estancia con los muebles y las piezas apropiadas puede ayudarnos a potenciar aún más esta sensación de exclusividad y “grandeza” de un ambiente. Por ejemplo, elementos como las lámparas de araña o los espejos de estilo barroco mezclados y combinados con clásicos del diseño (que nunca deben faltar) pueden conseguir elevar a la máxima potencia este look luxury al que nos referimos.